Este septiembre hemos podido compartir nuestros trabajos «Un universo (solo)» y «Lo que (no) se ve» en el Festival Internacional de Teatro Escena Mazatlán (Sinaloa, México).
Una experiencia maravillosa en un entorno inigualable.
«Lo que (no) se ve» se representó en la Casa del Marino, en una noche inolvidable para todos los que la vivimos:
El encanto de “Lo que (no) se ve” radica en su capacidad para convertir los datos astronómicos en metáforas humanas. No se trató de una clase de divulgación, sino de una dramaturgia que se nutre de la ciencia para hablar de existencia, de la improbabilidad de nuestra presencia en el cosmos y de la necesidad de observar lo que está más allá de lo evidente.
Con humor, reflexiones filosóficas y un despliegue visual de alta tecnología, Fernando de Retes recordó a los asistentes que el universo no solo se contempla, también se piensa, se sueña y se representa.
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Un recorrido en el que el público no solo observó el cielo, sino que también se vio reflejado en él.
La función de “Lo que (no) se ve” en el Museo Casa del Marino fue mucho más que teatro al aire libre, fue una celebración de la vida, del conocimiento y de la capacidad humana de asombro. Mazatlán vivió una noche en la que las estrellas —visibles o invisibles— se hicieron dramaturgia, recordándonos que el arte también puede ser una manera de mirar al infinito.
«Un universo (solo)» se representó en el increíble teatro Ángela Peralta, patrimonio nacional de México. Con una enorme acogida de público y crítica:
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“Un Universo Solo” es una obra que desafía los límites del teatro tradicional al fusionar la ciencia (especialmente la física y la astronomía) con la memoria personal y la existencia humana. A través de un monólogo evocador, Fernando de Retes transportó a los asistentes desde la ley de la gravedad hasta la expansión del universo, usando como hilo conductor los recuerdos de su infancia y la habitación de su juventud.
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La obra, escrita y dirigida por Fernando de Retes y María Prado, logró que los asistentes se asomaran a los misterios del universo sin abandonar sus butacas, combinando poesía, música, ciencia y teatro en un mismo pulso narrativo.
El actor guió al público a través de un monólogo donde lo cotidiano y lo cósmico se entrelazan. Habló del vacío que existe entre nosotros y el suelo, de la imposibilidad de los átomos de acercarse más allá de ciertos límites, de lo mucho que habitamos el vacío sin darnos cuenta. Así, lo intangible de la ciencia se convirtió en emoción teatral.
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El cruce entre ciencia y filosofía permite comprender la grandeza del universo sin necesidad de tecnicismos. El escenario se convierte en un laboratorio sensible donde se muestra que el teatro también puede ser una ventana al espacio-tiempo.
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Logra que el espectador no solo entienda conceptos de espacio-tiempo, sino que los sienta en carne propia, la fragilidad de ser “polvo de estrellas”, la certeza de que viajamos a toda velocidad en un planeta que nunca está quieto, y la invitación a mirar el cielo con otros ojos, conscientes de que también somos cosmos.
La presentación de “Un Universo Solo” fue aclamada por su originalidad, el uso poético del lenguaje científico y la capacidad de Fernando de Retes para mantener la conexión emocional con el público, demostrando que incluso la inmensidad del cosmos puede condensarse y resonar en la historia de un “universo solo”.